sábado, 11 de septiembre de 2010

Pon tu mejor sonrisa (Tercera parte y final)


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-Avellaneda, estoy seguro que es él, su coartada se fue a la mierda ¡lo tenemos!- dijo excitado mientras conducían hacia la brigada

-Comisario aun no están los resultados de los peritos y del examen toxicológico, es demasiada apresurada su apreciación.

-Mira el ya estaba enterado de la relación con su hija, tenían once años de diferencia, por sus gestos me di cuenta que grado de intimidad tenían, ella es menor de edad y la única persona con quien vive. Su móvil fue la rabia, lo mató a golpes y lo quemó en el horno para borrar las evidencias. El crimen ocurrió cerca de las seis de la mañana, el debió haber venido de vuelta a su casa después de cometer el delito cuando su hija se despertó. ¡Nos mintió! dijo que la última vez que lo había visto fue el día anterior.

-Comisario, esperemos los resultados de los exámenes, recuerde que ya no se puede detener a nadie por sospecha…

-Avellaneda ¡cállate!- dijo, cuando detuvo el auto en frente de la brigada – Hablare hoy mismo con los peritos. Sé que tengo la razón y esas pruebas me van a respaldar, Flores ira a la cárcel, un enfermo como el no puede estar suelto por las calles.

La joven detective se quedo en silencio, pensando quizás lo mismo que el.

Pasada unas horas en la brigada, Matus pidió con urgencia el informe del peritaje el cual indico que dentro del lugar del crimen se encontraron: restos de género que probablemente provenían de los sacos de harina; huellas no se encontraron, solo las de la víctima; algunas astillas de madera que lo más seguro es que pertenecieran al objeto con el cual golpearon a Guerra. Este debió ser un martillo o un combo; nada de símbolos, ni mensajes, lo que da cuenta que es un asesino común y no un sicópata; se encontraron muestras de cabello, uno largo de color negro y otro grueso negro que debió ser de la barba o del bigote del asesino; por último el informe indicaba que se encontró una muestra de lana de color verde en la puerta, a quien le pertenecía debió haberse enganchado en ella.

-El cabello negro debe pertenecer a Thompson, el estuvo a las dos de la mañana con el conversando, es imposible que haya sido él quien lo mató, ya que estaba durmiendo con su esposa en el momento del asesinato de Guerra…Bigote…mmm... ¡Flores! - pensó Matus ya concluyendo para sí el caso de la panadería.

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-Felo, quédate en la panadería porfa. Tengo que ir a Valpo a ver lo del horno nuevo.

-Puta papá siempre me dejai los cachos de la panadería. Yo tengo cosas que hacer también- pensó decirle pero en realidad dijo

-Bueno papá- mientras mascaba un chicle.

Del interior de la casa aparece su madre con cara de asustada y le dice a su marido

-Manolo están los detectives en el living. Quieren hablar contigo, dicen que es urgente.

Entraron a la casa y el comisario, acompañado de Avellaneda, los saludó.

-Don Manuel, buenas tardes. ¿El señor Flores está aquí?

-Don Robert -pensó Luis Felipe

-No señor Matus, fue a dejar unos pedidos a Villa Alemana. Debe estar por llegar ¿Tiene que ver esto con la muerte del Luis?

-Solo necesitamos hacerle unas preguntas- respondió Avellaneda mientras miraba de reojo a Luis Felipe.

-Ayer fueron los funerales. Fue bonito, había harta gente –narraba la dueña de casa mientras su hijo, interpretando los gestos de la joven detective, se sacó el chicle de la boca y lo dejó en un cenicero que estaba en la meza de centro. La miro a los ojos profundamente y se fue a su pieza. Avellaneda se incomodó con la mirada y aprovechando que su jefe y los Thompson conversaban disimuladamente guardó el chicle, que serviría como una comparación de ADN entre la saliva del hijo y le pelo del padre, envolviéndolo en un boleto de micro que sacó de su bolsillo.

-Creo que ese es el Roberto- dijo Manuel al escuchar el ruido de la camioneta.

-Avellaneda, quédate con los señores mientras hablo con Flores

-Pero comisario… y el comisario salió de la casa y se dirigió hasta la camioneta. Flores aun estaba sentado frente al volante y al ver a Matus se puso muy nervioso, este acercándose a la puerta de la camioneta le dijo

-Roberto Flores, necesito que me acompañe. Usted queda detenido por el asesinato de Luis Guerra.

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La fría sala de interrogatorios del cuartel fue el escenario del temor y el nerviosismo de Flores. No hacía más que mirar a la nada, tocar la fría meza de metal y levantar sus manos esposadas para ver moverse la cadena. El sonido de la manilla de la puerta era la señal de que su verdugo llegaría y este no venía con la mejor cara.

-Avellaneda le dijo sus derechos ¿No es cierto?

-Sí, pero aun no entiendo por qué- dijo nervioso pero desafiante

-Responder eso no es mi trabajo.

-¿Puedo fumar aca?-dijo desesperado como un ex alcohólico frente a una caña de vino

-Eso no está dentro de sus derechos -Dijo enojado y continuo

-¿Por qué lo mataste?

-Yo no lo hice

-Si está tan seguro de su inocencia dígame por qué nos mintió. La noche en que murió Guerra usted precisamente no estaba con su hija. Sí, es cierto que le ayudó a estudiar cómo nos dijo cerca de las once de la noche, pero después usted salió de su casa y no regresó hasta después de las ocho de la mañana, si es que regresó.

Flores empezó a titubear ponerse más nervioso aun y se quedó en silencio.

-Yo no tengo hijos, pero también me enfurecería si supiera que mi hija de diecisiete años está teniendo relaciones sexuales con un tipo sin pasado de veintisiete. Pero aun así, no le quitaría la vida y de la forma en que fue; Reiterados golpes en la cabeza, Cremación digno de una película basada en los relatos de Stephen King ¿Conoce a Stephen King señor Flores?

El repartidor estaba cada vez más nervioso, acumulando rabia y vergüenza. Un maldito volcán lleno de resentimiento estaba a punto de estallar.

-¿Estuvo en la panadería aquella noche?

Silencio

- ¡ESTUVO O NO ESTUVO!- dijo en un tono agresivo y fuerte

-Sí, estuve ahí en la panadería, pero no lo maté. Le dije que dejara tranquila a la Matilda ¡nada más! Era el único momento que tenía para hablar con él, pero se lo juro ¡Yo no hice na!

-Sabe señor Flores, es bueno reconocer los errores, no siga negándolo tenemos pruebas. Lo lamento pero dejaras de repartir pan por un largo tiempo, buenas noches. El comisario salió de la sala, Avellaneda se le acercó y le dijo:

-Comisario, llamó Luis Felipe Thompson

-¿El cabro chico?

-Sí, dice que tiene que decirnos algo urgente.

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-Buenas tardes Comisario

-Buenas tardes joven –respondió Matus, riéndose por dentro al ver como estaba vestido. Luis Felipe. Llevaba puesto un impecable terno negro, camisa blanca y una corbata tan negra como su traje, estaba perfectamente peinado y su rostro estaba tan serio que parecía un verdadero agente especial del FBI.

-Señorita Avellaneda, siempre es un agrado verla pero podría dejarme solo son el señor Matus un momento por favor.

-¿Perdón?- intervino molesta Avellaneda mientras Matus evitaba una carcajada.

-Señor comisario la muerte de una persona no es algo para la risa- dijo Luis Felipe seriamente.

-Avellaneda, déjame a solas con el joven por favor.

Avellaneda irritada sale de la oficina dando un portazo a la puerta.

-Usted está culpando a una persona inocente – dijo Luis Felipe lanzando toda su artillería

-¿Perdón?

-Roberto Flores no mató a nadie.

-Muy bien ¿y cómo me pruebas tu eso?- preguntó enojado Matus, como si lo hubieran desautorizado.

Luis Felipe coloca sobre la mesa un maletín negro con clave como los que usan los marinos. Lo abre y de su interior saca una carpeta y se entrega a Matus

-Ahí está todo detalladamente

Matus ojea el informe perfectamente redactado, y ve que hay declaraciones, fotografías, pruebas, etc. Lo deja sobre la mesa, lo apunta y luego le pregunta extrañado

-¿Qué es esto?

-Un informe

-No, si sé que es un informe pero…

-Me dedique a hacerles unas preguntas a los de la panadería antes d que ustedes llegaran. Si no me cree traje mi grabadora con las declaraciones- dijo Luis Felipe entregándole la grabadora- además creo que sus peritos no hicieron muy bien su pega

-A que te refieres pendejo

-Tomé – Luis Felipe sacó del maletín una pequeña bolsa hermética con algo en su interior.

-¿Qué es esto?

-A sus años en esta institución debería reconocer una pieza dental, no cree

-Habla

-Lo encontré cerca del horno industrial la noche siguiente del crimen. También tomé unas fotografías para respaldarme. Un amigo que estudia odontología en la Valparaíso, que ya está por titularse revisó la pieza. El resultado, ese trozo de diente aun conservaba esmalte, o sea estaba hace muy poco tiempo ahí. Para ser más específicos la noche del asesinato su dueño lo perdió. ¿Quizás alguien intento defenderse de que lo mataran, no cree?

-Flores no estaba en su casa cuando ocurrió el asesinato

-Tampoco estaba en la panadería. Ninguno de sus compañeros nos entrevistó ni a mi mamá ni a mí y justamente nosotros dos escuchamos una camioneta estacionarse en la calle de en frente mientras veíamos tele en el living, esa camioneta se fue rápidamente una media hora después, cerca de las 00:45. ¿No ha pensado en la posibilidad de que Flores tenga una pareja señor comisario? Quizás ahí pasó la noche.

Matus comenzó a inquietarse. No sabía cómo reaccionar. Mientras más veía las pruebas, el informe y el pedazo de diente más le sudaban las manos.

-Me queda aun algo mas- dijo Luis Felipe pasando un periódico- Lealo en voz alta por favor

-¿Roberto Ampuero? Que tiene que ver este diario

-De vuelta la página. En la crónica roja

Desesperado, da vuelta la página y lee

Brutal asesinato en Chuqui, la víctima un ingeniero comercial de 34 años fue golpeado y posteriormente calcinado en un caldera. El asesino identificado como José Alfaro Reyes escapó del lugar donde lo tenían en prisión preventiva. Investigaciones y la policía no han frenado la búsqueda del prófugo.

-¿Le recuerda algo?

-Modus operandi idénticos –pensó Matus

-Freddy Gómez Asenjo, ese es el hombre que busca- y le entregó la billetera que se le había caído hace un par de días- Busque ahí hay cosas interesantes como un carnet de identidad falso, una fotografía de una joven muy bonita y una foto de él con su sonrisa reluciente.

-Váyase inmediatamente de la brigada. Ningún niño jugando al detective me va a decir si hago o no bien mi trabajo. Lo que acabas de hacer niñito es ilegal. ¡Flores ira si o si a la cárcel! Ándate antes que te detenga por obstrucción a la justicia.

-Si yo fuera usted iría a revisar las muestras de cabello y el diente inmediatamente, espere los informes y verá que tengo la razón y va en usted si cumple con su deber o solo deja contentos a la prensa y sus superiores dejando adentro al primero que pilla. Le dejo todo señor y también dejo todo en sus manos usted tiene el poder para hacerlo. Adiós señor comisario y espero que tome la mejor opción.

-¡VAYASE!

Luis Felipe al retirarse se encuentra con Avellaneda quien entró a la sala al escuchar el grito y pregunta extrañada

-¿Qué pasó comisario?

-Nada

- Comisario, los forenses tienen el examen toxicológico, el otro cabello corresponde al señor Thompson, lo comparamos con la saliva de su hijo que estaba en el chicle. ¿Qué son todas estas cosas en la mesa?

-Nada Avellaneda. Nada

13

Son casi las 22.00 hrs, Freddy está en su casa viendo un reality show, esos programas son perfectos para desconectar la mente y no pensar en nada más que en el cuerpo que de joven modelo que se está duchando ante todo el país. Le sudan las manos y mira obsesivamente el reloj de su pared. Va a la cocina y se sirve un vaso pequeño de Ron Caribean (destilado en Quilpué) y lo bebe de un solo sorbo. Vuelve al televisor, los tipos compiten y su mente está en blanco. Esta desconexión con la realidad se ve interrumpida por la bocina de un auto. Freddy se acerca a la ventana - ¿La camioneta del Roberto?- se preguntó a sí mismo. Abrió la puerta y el vehículo le respondió con otro toque de bocina. Se abre la puerta de la camioneta y alguien desciende de ella

-¡Roberto saliste!- dijo Freddy al ver a Flores bajarse de la camioneta.

-Siempre supe que tu no había hecho nah ¿Cuándo te soltaron?

-En la mañana, vamos a tomarnos unas chelitas con unas minitas al Sirena’s y ahí te cuento.

-No es malo- dijo con una risa picarona- vamos po.

Freddy apagó las luces y el televisor de su casa y subió al auto con él.

-oye, oye pero el Sirena’s que pal otro lao po.

-Primero vamos a comprar algo pa la mente, tengo una mano nueva.

Flores se dirigió hacia el sector norte de El Belloto y estacionó su vehículo en un lugar cerca del cerro. Un terreno baldío que solo se ilumina con la luz de la luna y un foco viejo que parpadea a lo lejos.

-¿Aquí?- pregunto Gómez.

-Si aquí ya deben estar por llegar.

Esa noche el frio era más molesto que de costumbre, solo un cigarrillo los abrigaba, Flores le contaba mientras fumaban de cómo los ineficientes tiras lo tuvieron todo el día detenido, el hacía que escuchaba con atención, pero algo lo inquietaba, sentía miedo hasta de los grillos que también conversaban de su vida aquella noche, aun le sudaban las manos. Luego vieron acercar un automóvil.

Llegaron- Dijo Flores sonriente

Freddy ve la silueta de una mujer bajándose y la de un hombre gordo.

¿Qué esta pasando?- pregunto asustado Freddy

-Nada pendejo culiao. Y le dio un golpe seco en la cara que lo dejó tirado en el suelo.

-¡Que te pasa huevón!- grito desesperado

-¿Buenas noches señor Gómez o debería decir Alfaro?- Dijo Matus acercándose a ellos alumbrándole la cara con una linterna.

Freddy intento huir pero fue detenido por Flores quien lo redujo tomándolo por los brazos.

-No sé de qué me habla- dijo tiritando

-No se haga el ingenuo. lo sabemos todo Alfaro- dijo Avellaneda con una voz entre autoritaria y sensual.

-¿Por qué lo mataste?- pregunto Matus con un tono que rosaba el grito.

-Yo no he matado a nadie.

-y que hay de Luis Guerra y Cristóbal Fuentes, ambos golpeados y calcinados en distintas regiones del país.

-¡Yo no lo hice, no tienen pruebas!

-Oh si las tenemos, todo te culpa Alfaro, nada conseguiste con haberte cortado el cabello y usar esos lentes de contacto y huir hasta esta ciudad que casi nadie de otras regiones conoce.

Gómez, perdón Alfaro miraba el suelo en silencio, no paraba de tiritar.

-y menos con esa picante identificación falsa que tenías en tu billetera, a un guardia de bar lo engañabas pero a nosotros no. para la otra, un consejo, fíjate donde dejas tus cosas personales pueden caer en manos equivocadas.

Alfaro empujo a flores y lo hizo caer pero fue apuntado por las armas de Matus y Avellaneda

-¡Confiesa!

-El Luis me reconoció, sabía que había matado a ese tipo que no había querido pagarme el finiquito ni a mí ni a mis compañeros. Trabajábamos juntos en un minera, el perdió la pega y se fue. Ese viejo nos cagó a todos y lo mate, lo metí a esa caldera porque no se merecía más. Cuando llegó el Luis a la panadería los primeros días me miró raro hasta que me reconoció hace poco, me encaró y me dijo que me iba a entregar a la policía si es que…

-¡si es que qué!

-Si no dejaba tranquila a la Matilda.

-¡Te mató huevón!- dijo Flores

-Yo la quería… ¡de verdad! Pero ese maricón se me adelantó. Entonces esa noche entre a la panadería sabiendo que el Roberto iba ir a encararlo, lo agarré a palos en la nuca y lo metí al horno para que no quedara huella alguna…

-Suficiente, no quiero ir más. Matus espósalo- dijo Avellaneda con un tono de voz que jamás se le había escuchado y Matus no le quedó otra que hacerlo.

1 comentario:

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