domingo, 21 de marzo de 2010


Réquiem


Las pupilas de tus ojos se dilataron

Caíste como un caballo cansado al suelo

La niebla secó tu camino

y ahí estas con tu cuerpo pesado

El espeso frío paralizó tus brazos

y ahí estas

                                      sola

Con los labios sangrando

Por culpa de aquella bestia que los mordió

Mientras tu alma en purgatorio se define 

entre el cielo y el infierno

De a poco desapareces

Los gusanos se nutren de tu cuerpo

Las raíces del viejo roble del bosque

te acurrucan

Mientras tú, en tu descanso eterno

lloras por el final que tú escogiste

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